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La economía global se encuentra en un momento decisivo mientras los flujos financieros continúan avanzando en dirección contraria a la naturaleza. En 2023, US$7,3 billones se destinaron a actividades que dañan directamente los ecosistemas, mientras que solo US$220 mil millones financiaron soluciones basadas en la naturaleza (NbS). Esta proporción de 30 a 1 demuestra una profunda desalineación entre el capital global y los objetivos de biodiversidad, clima y restauración de tierras.
Los subsidios públicos perjudiciales para el medio ambiente alcanzaron US$2,4 billones en 2023. Los combustibles fósiles concentraron la mayor parte, seguidos por la agricultura y el uso del agua. Paralelamente, US$4,9 billones de financiación privada se dirigieron a sectores de alto impacto como servicios públicos, industria, energía y materiales básicos. Estos flujos refuerzan patrones extractivos y aumentan la exposición a riesgos sistémicos ambientales.
La financiación para soluciones basadas en la naturaleza muestra avances moderados pero insuficientes. El total alcanzó US$220 mil millones en 2023, un crecimiento del 5%. El gasto público doméstico representó US$190 mil millones y la financiación oficial al desarrollo US$6,8 mil millones. El financiamiento privado sumó US$23,4 mil millones, principalmente a través de compensaciones de biodiversidad, cadenas certificadas y bonos sostenibles.
Para cumplir los compromisos de las Convenciones de Río, la inversión anual en NbS debe aumentar hasta US$571 mil millones en 2030. Esto implica multiplicar la inversión por más de dos veces y media en pocos años. Sin embargo, no basta con aumentar los flujos positivos. La Curva X de Transición hacia la Naturaleza Positiva subraya la necesidad de eliminar simultáneamente la financiación perjudicial.
La transición es económica y estructural. Reformar subsidios dañinos, incorporar la divulgación de riesgos relacionados con la naturaleza y alinear las políticas fiscales con objetivos de biodiversidad permitirá redirigir billones hacia sectores regenerativos. Más de 730 organizaciones ya aplican marcos de evaluación de riesgos naturales, señalando un cambio sistémico.
Construir una economía de transición hacia la naturaleza valorada en billones requiere liderazgo coordinado entre gobiernos, inversores y empresas. Redirigir capital hacia agricultura regenerativa, restauración de ecosistemas e infraestructura resiliente fortalecerá la competitividad y la prosperidad a largo plazo. Orientar el sistema financiero hacia resultados positivos para la naturaleza es esencial para garantizar estabilidad ecológica y crecimiento sostenible.
Consulta el informe completo para más detalles: https://www.unep.org/resources/state-finance-nature-2026

El Museo del Perro del AKC combina arte, educación y tecnología, creando una experiencia memorable y envolvente para los visitantes.
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